Endodontóloga ESE · AAE · TED · Straumann · Neodent · Nobel Biocare · Desde 1985

Absceso dental: cómo se trata y por qué el tiempo importa

Absceso dental: cómo se trata y por qué el tiempo importa
Esquema · 16:9

Un absceso dental no es un dolor más. Es una infección bacteriana localizada con potencial de extenderse a espacios anatómicos profundos del cuello y la cabeza. La mayoría se resuelven con un tratamiento ambulatorio bien hecho. Una minoría — pocos pero importantes — requieren ingreso hospitalario porque comprometen la vía aérea o pueden generar complicaciones graves. Saber distinguir cuál es cuál evita tanto el alarmismo como el retraso peligroso.

Los tres tipos de absceso

Aunque el lenguaje cotidiano los unifica, son escenarios clínicos distintos:

  • Absceso periapical — origen endodóncico. La pulpa dental ha necrosado y la infección sale por el ápice radicular hacia el hueso periapical. Es el más frecuente y casi siempre asociado a una caries profunda no tratada o a una endodoncia previa fallida.
  • Absceso periodontal — origen periodontal. Una bolsa periodontal profunda se obstruye y la bacteria acumulada genera supuración. Suele aparecer en pacientes con periodontitis previa, en ocasiones tras una limpieza o tras impactación de un cuerpo extraño.
  • Absceso pericoronario — alrededor de un cordal en erupción parcial. Frecuente en jóvenes adultos. Hay un capítulo aparte sobre cordales y cuándo extraerlos.

Reconocer un absceso a tiempo

Síntomas clásicos:

  • Dolor pulsátil, localizado, que aumenta al masticar o al tocar el diente.
  • Sensación de diente «alargado» — es la pulpa periapical inflamada elevándolo unas micras.
  • Tumefacción facial perimandibular o submandibular, a veces visible desde fuera.
  • Eritema de la encía adyacente, fístula con punto de drenaje espontáneo en algunos casos.
  • Adenopatía cervical sensible.
  • En cuadros más extensos: fiebre, malestar general.

Cuándo es urgencia hospitalaria

Estos signos cambian la situación:

  • Hinchazón que cierra la apertura bucal (trismus marcado) o desplaza la lengua.
  • Dificultad para tragar o respirar — sospecha de extensión a espacios profundos del cuello.
  • Fiebre alta sostenida, escalofríos, afectación general.
  • Diabetes mal controlada o inmunosupresión con cuadro infeccioso oral.
  • Asimetría facial pronunciada en menos de 24 horas.

Cualquiera de estos signos justifica acudir a urgencias hospitalarias, no esperar al día siguiente. La angina de Ludwig y la mediastinitis odontogénica, aunque infrecuentes, son escenarios temidos precisamente porque empezaron como un absceso «manejable».

Tratamiento ambulatorio del absceso clásico

Para el absceso periapical no complicado, el plan estándar tiene tres componentes:

  • Drenaje — el paso decisivo. La infección sale, la presión cede y el dolor mejora habitualmente en horas. El drenaje puede ser por incisión y desbridamiento de la mucosa fluctuante, por trepanación cameral del diente o, en casos específicos, por extracción si el diente no es restaurable.
  • Endodoncia o retratamiento — del diente origen, una vez controlada la fase aguda. Sin esto, el absceso recurre.
  • Antibiótico solo cuando está indicado — fiebre, afectación general, celulitis difusa, paciente inmunocomprometido. Amoxicilina con ácido clavulánico es la primera línea estándar; clindamicina si hay alergia a betalactámicos.

El error más extendido — tanto entre pacientes como entre algunos profesionales — es prescribir antibiótico sin drenar y considerar que con eso basta. No basta. El antibiótico ayuda, pero la fuente bacteriana sigue ahí; el drenaje es lo que rompe la dinámica.

Después del drenaje: la decisión definitiva

Una vez resuelta la fase aguda, la decisión clínica es: ¿el diente es recuperable? Si lo es, endodoncia y restauración (corona si la pérdida de estructura lo justifica). Si no lo es — fractura, caries profunda hasta furca, raíz cariada — la indicación es extracción y, según el caso, valoración de implante. Forzar la conservación de un diente sin pronóstico real es retrasar lo inevitable y aumentar el coste total para el paciente.

Preguntas frecuentes

¿Puedo esperar al día siguiente si me duele?

Si solo hay dolor sin tumefacción ni fiebre, sí — pero contacte ese mismo día con su clínica. Si hay tumefacción, fiebre, dificultad para abrir la boca o cualquiera de los signos de alarma, no se espera: o urgencia odontológica el mismo día, o urgencias hospitalarias.

¿El antibiótico solo me cura?

Calma temporalmente, pero raramente cura. La fuente — pulpa necrótica o bolsa periodontal — sigue ahí; el cuadro reaparece en días o semanas, a veces más extenso. El tratamiento real es siempre drenaje + tratamiento del diente origen.

¿Voy a perder el diente?

No por defecto. La mayoría de abscesos periapicales se tratan con endodoncia y conservan la pieza. La extracción se reserva para dientes no restaurables o con fractura asociada. La decisión la marca la radiografía y el examen clínico, no el dolor.

¿Y si tengo un absceso recurrente en el mismo diente?

La recidiva implica que algo de la fuente no quedó resuelto: endodoncia incompleta, fractura radicular oculta, conducto accesorio. Lo que toca es CBCT y reevaluación con un endodoncista — retratamiento ortógrado, apicectomía o extracción según hallazgo. Vea también apicectomía explicada.

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