Endodontóloga ESE · AAE · TED · Straumann · Neodent · Nobel Biocare · Desde 1985

Amalgama dental: ¿es segura? Lo que dice la evidencia

Detalle clínico de empaste de amalgama metálico antiguo en molar inferior
Editorial · 16:9

La amalgama dental es uno de los materiales restauradores más estudiados de la historia de la medicina: más de 150 años de uso clínico y centenares de estudios. Aun así, el debate sobre su seguridad reaparece cada cierto tiempo, alimentado tanto por miedos comprensibles como por información imprecisa. Este artículo recoge lo que la evidencia respalda — y lo que no — para que el paciente que aún tiene amalgamas pueda decidir con base.

De qué está hecha la amalgama

La amalgama dental es una aleación metálica que combina mercurio (~50%) con plata, estaño, cobre y, en menor proporción, zinc. El mercurio entra como elemento ligante: al mezclarse con el resto reacciona y queda químicamente unido en la matriz de la aleación. La cantidad de mercurio que se libera durante la masticación, el bruxismo o la abrasión es muy pequeña — del orden de 1–3 microgramos al día por amalgama, según los estudios mejor diseñados.

Lo que dice la evidencia agregada

Los principales organismos sanitarios — Organización Mundial de la Salud, FDA estadounidense, Comisión Europea, ADA, Consejo General de Dentistas de España — coinciden en que las amalgamas en buen estado, en pacientes adultos sin alergia documentada, no requieren retirada por motivos de seguridad. Las revisiones sistemáticas no han encontrado asociación causal robusta entre amalgamas y enfermedades sistémicas (Alzheimer, esclerosis múltiple, fertilidad, autismo). La sensibilidad química al mercurio existe, pero es rara — probablemente menor del 0,1% de la población.

Cuándo sí está justificado retirarlas

  • Caries secundaria — la amalgama está fracturada o presenta filtración marginal, con caries activa por debajo. Indicación clínica clara.
  • Fractura del diente o de la propia restauración. La amalgama es metal y no flexa: cuando el remanente dental se fractura, hay que sustituirla.
  • Indicación estética en sectores visibles. Decisión del paciente, plenamente legítima.
  • Alergia documentada al mercurio — confirmada con test cutáneo. Muy infrecuente pero real.
  • Embarazo y lactancia — no se recomienda colocar nuevas amalgamas (Reglamento UE 2017/852); su retirada solo si hay indicación clínica, no por precaución, y mejor diferida.

Lo que no es indicación de retirada

El cansancio crónico inespecífico, los síntomas digestivos vagos, los problemas neurológicos sin diagnóstico — ninguno de estos cuadros debe atribuirse por defecto a las amalgamas. Hay un riesgo real de que la retirada apresurada — sin protocolo de protección — exponga al paciente a más mercurio durante el procedimiento que durante el resto de su vida con la amalgama in situ. Por eso, cuando hay duda, lo correcto es valorar caso a caso y, si se decide retirar, hacerlo con todas las precauciones técnicas.

Cómo retirar una amalgama con seguridad

Cuando hay indicación clínica para retirar, el procedimiento se hace con un protocolo específico — el llamado SMART o SafeRemoval — que minimiza la exposición del paciente y del equipo:

  • Aislamiento absoluto con dique de goma en torno al diente, para impedir que partículas o vapor entren en boca.
  • Aspiración de alta velocidad orientada a la zona de fresado.
  • Refrigeración abundante para evitar el calentamiento, que aumenta la liberación de vapor de mercurio.
  • Fresado seccional en bloques grandes, no pulverizando.
  • Equipo con protección respiratoria y filtración del aire de la sala.
  • Recogida de residuos en amalgama trap para gestión homologada (no van al desagüe — son residuo peligroso).

En GC Clinic la retirada se hace siempre con este protocolo, independientemente del motivo. Si la sustitución requiere material adhesivo de calidad, vea opciones en composite o, en restauraciones extensas, coronas y carillas.

Las alternativas modernas

  • Composite directo (resina compuesta con adhesivo) — restauración del día, conserva más diente sano que la amalgama, estética muy aceptable; requiere técnica meticulosa.
  • Inlay/onlay cerámico — para cavidades amplias o defecto cuspídeo. Mayor durabilidad, mejor sello marginal.
  • Corona cerámica — cuando el remanente está muy comprometido y un inlay no asegura pronóstico.

La elección depende del tamaño de la cavidad, del remanente sano y de la oclusión, no de la moda del momento.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que retirarme las amalgamas que aún tengo?

No por sistema. Si están en buen estado, sin caries secundaria, sin fractura y sin signos clínicos, mantenerlas es razonable. Si una se rompe o aparece sensibilidad sostenida, se retira por indicación clínica, no por miedo difuso.

¿La retirada me expone a más mercurio?

Sí, si se hace sin protocolo. Por eso el protocolo SMART (dique de goma, aspiración, refrigeración, recogida) es esencial — convierte un procedimiento potencialmente expositor en uno con exposición mínima. Insista en que su clínica lo aplique.

¿Puedo retirar varias amalgamas en una sesión?

Mejor dos o tres por sesión, separando varias semanas, especialmente si son extensas. El cuerpo metaboliza mejor exposiciones espaciadas, y las restauraciones nuevas requieren ajuste oclusal cuidadoso que es difícil con el campo entero modificado.

¿Y si estoy embarazada o lactando?

No se colocan amalgamas nuevas (Reglamento UE 2017/852). La retirada solo si hay indicación clínica clara — caries secundaria, fractura — y, idealmente, diferida al postparto y al final de la lactancia. Si es necesario hacerla durante el embarazo, se aplica el protocolo completo de protección.

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